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| Ojos eran, fugitivos, |
| de un pardo escollo, dos fuentes, |
| humedeciendo pestañas |
| de jazmines y claveles, |
| 5 cuyas lágrimas risueñas, |
| quejas repitiendo alegres |
| entre concentos de llanto |
| y murmurios de torrente, |
| lisonjas hacen undosas |
| 10 tantas al sol, cuantas veces |
| memorias besan de Dafnes |
| en sus amados laureles. |
| Despreciando al fin la cumbre, |
| a la campaña se atreven, |
| 15 adonde, en mármol dentado |
| que les peina la corriente, |
| sus dos cortinas abrocha |
| (digo, sus márgenes breves) |
| con un alamar de plata |
| 20 una bien labrada puente. |
| Dichosas las ondas suyas |
| que, entre pirámides verdes |
| que ser quieren obeliscos |
| sin dejar de ser cipreses, |
| 25 y entre palmas que celosas |
| confunden los capiteles |
| de un edificio, a pesar |
| de los árboles, luciente, |
| cristales son, vagarosos, |
| 30 destos bellos muros, de este |
| galán Narciso de piedra, |
| desvanecido sin verse, |
| y con razón, que es alcázar |
| de la divina Sirene, |
| 35 arco fatal de las fieras, |
| arpón dulce de las gentes. |
| Armada el hombro de plumas, |
| Cintia por las que suspende, |
| Cupido por las que bate, |
| 40 a la ambición es, del Betis. |
| Un día, pues, que, pisando |
| inclemencias de diciembre, |
| treguas hizo su coturno |
| entre la nieve y la nieve, |
| 45 corcillo, no de las selvas |
| sino del viento más leve |
| hijo veloz, de su aljaba |
| dos o tres alas desmiente. |
| Síguelo, y en vez de cuantas |
| 50 a los copos más recientes |
| blancas huellas les negó, |
| blancos lilios les concede. |
| Joven, coronado entonces, |
| no sin esplendor, las sienes |
| 55 de los trémulos despojos |
| de un volado martinete, |
| cebando estaba, a las orlas |
| de un estanque transparente, |
| su baharí, que hambriento |
| 60 picaba los cascabeles. |
| Alterado del rüido, |
| tienta el acero que pende, |
| cobra el caballo que pace, |
| si pace quien hierro muerde; |
| 65 mas, salteado después |
| del bellísimo accidente, |
| si intempestivo se opone, |
| desalumbrado se ofrece: |
| con media luna ve un sol |
| 70 que rayos y flechas pierde |
| tras un corzo que no huye, |
| sino al Amor obedece. |
| Sagaz el hijo de Venus, |
| vengativo como siempre, |
| 75 vana piel le vistió al viento, |
| que aun las montañas la creen: |
| engañó la cazadora, |
| conducida desta suerte |
| a ilustrar carro lascivo |
| 80 de virginales desdenes. |
Ojos eran, fugitivos
Última actualitzación
03.07.2013
© Universitat Pompeu Fabra, Barcelona