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| (1607) |
| DE DOÑA BRIANDA DE LA CERDA |
| Flechando vi, con rigor, |
| a una ninfa soberana |
| en el arco de Dïana |
| las saetas del Amor. |
| 5 El corcillo volador, |
| con ver su muerte vecina, |
| aguarda, y la dura encina, |
| blanco de sus tiros hecha, |
| en el hierro de su flecha |
| 10 besa su mano divina. |
| Ved cuán milagrosa y cuánta |
| es su fuerza, pues la espera |
| con voluntad una fiera |
| y con respeto una planta; |
| 15 dulcísima fuerza y tanta, |
| que herido della el viento, |
| silba cada vez contento, |
| deseando que a porfía |
| cien veces lo fleche al día, |
| 20 por tener heridas ciento. |
| Esto que alcanza y sujeta |
| sin que alas valgan, ni pies, |
| no es fuerza de Amor, ni es |
| celeridad de saeta, |
| 25 sino la virtud secreta |
| de la mano y del cabello, |
| que da al arco marfil bello, |
| y a la cuerda, oro subtil, |
| conocido del marfil |
| 30 desde que ondeó en su cuello. |
| Deste, pues, arco que adoro, |
| cuando tejieron la cuerda, |
| su apellido dio la cerda |
| y sus cabellos el oro; |
| 35 corvo honor del casto coro, |
| y emulación, si no celo, |
| del que con torcido vuelo |
| da al aire colores vanos, |
| que por serlo de sus manos |
| 40 dará el ser arco del cielo. |
Flechando vi, con rigor
Última actualitzación
03.07.2013
© Universitat Pompeu Fabra, Barcelona