| 166 |
| (1606) |
| Musas, si la pluma mía |
| es vuestro plectro, dejad |
| ahora aquella deidad |
| en su casta montería; |
| 5 y si queréis todavía |
| el instrumento hacer dardo |
| contra el corcillo gallardo, |
| dejad el bosque y venid, |
| que las calles de Madrid |
| 10 arrabales son del Pardo. |
| Venid, musas, que una res |
| adondequiera se mata, |
| y el que en Indias menos trata, |
| ese mayor Corzo es; |
| 15 vuestros numerosos pies |
| calcen coturnos dorados, |
| que de las selvas cansados |
| los cónsules están ya, |
| y Venus mandado os ha |
| 20 parecer en sus estrados. |
| El más rígido Catón |
| brujulea una chacona, |
| y Lucrecia bien perdona |
| al baile, pero no al son. |
| 25 Cosquillas del alma son |
| y lisonjas del sentido |
| las dulces burlas que os pido |
| hoy en la corte de España, |
| que Veras en la Montaña |
| 30 tienen solar conocido. |
| Ya los melindres están |
| tan fuertes, que Flordelís |
| se come entero un anís |
| como si fuera un gañán; |
| 35 Brandimarte, su galán, |
| lo diga, cuyos aceros, |
| o los gasta en confiteros, |
| o a figones se los debe, |
| porque ya tanto se bebe, |
| 40 que el más armado anda en cueros. |
| Si en casa de un bachiller |
| de tres hojas de Digesto |
| entra el otro con mal gesto, |
| y saca buen parecer, |
| 45 válganle a su fea mujer |
| tantas letras, que es dolor |
| que él le compre el resplandor, |
| y salgan de su posada, |
| ella en vista condenada, |
| 50 y él en costas, que es peor. |
| Una casa de brocado |
| de tres altos tiene Dido, |
| y en cada cual, bien servido, |
| un Eneas hospedado; |
| 55 tómales muy bien tomado, |
| no el puñal, sino el dinero, |
| que ella ya no toma acero, |
| y una bolsa es buena daga |
| cuando a la vela se haga |
| 60 el troyano forastero. |
| Una toledana fina |
| contra un pobre cortesano |
| desnudó su blanca mano |
| de la vaina cebellina; |
| 65 dejóselo en una esquina |
| desnudo como un quejigo; |
| mas ¿qué mucho, si yo digo, |
| y con experiencia harta, |
| que no hay manos que a su marta |
| 70 no deban garras y abrigo? |
| Desde el alba a la oración |
| pasean la forastera, |
| como si su casa fuera |
| la ermita de san Antón; |
| 75 y es el mal, que es un figón |
| el paseado también, |
| y en la calle no lo ven, |
| porque anda trasero y bajo, |
| que ginoveses y el Tajo |
| 80 por cualquier ojo entran bien. |
| En el Prado tenía un paje |
| parada una perdiz bella, |
| mientras encaraba en ella |
| Ganimedes su lenguaje; |
| 85 ella batiendo el plumaje |
| se le levantó al mozuelo, |
| y en levantándose, al vuelo |
| la derribó un arcabuz, |
| que a la arca hacen el buz |
| 90 las pajaritas del cielo. |
| Como si fuera empanada, |
| repulgando está a la niña |
| con los cogollos de piña |
| quien la tiene concertada, |
| 95 que no es bien que sepa nada |
| del desconcierto que ha habido |
| el que ha de ser su marido |
| y comblezo de algún conde, |
| que lo ha hecho proveer donde |
| 100 irá oliendo a proveído. |
Musas, si la pluma mía
Última actualitzación
03.07.2013
© Universitat Pompeu Fabra, Barcelona