Entrevista a Teresa Viejo
Directora de Interviú

¿Cómo comenzó la colaboración de Manuel Vázquez Montalbán con Interviú? ¿Qué les atraía de MVM?
El primer artículo de MVM en Interviú fue una columna a la que llamó genéricamente "El idiota en familia" y fue el 16 de diciembre de 1976. Entresaco algunas líneas del mismo: "Cuando el país está en crisis, los dueños de las publicaciones donde trabajo se ponen el microscopio para leer mis colaboraciones. La fuga de los presos de Basauri, el secuestro de Oriol, el referendum. No se fían. Leen y releen los artículos ...-Sr. Vasques, usted siempre ha sido un rojo, con lo que a lo hecho, pecho. Haga como yo: aficiónese al motociclismo y deje de hablar de política....."
Este texto del autor define perfectamente el espíritu crítico y burlón que caracterizó siempre a MVM y que alcanzaba una magistral simbiosis con la osadía de una revista como Interviú.

¿Cómo evolucionó a lo largo de 24 años?
La anterior columna fue su primera colaboración que aparecía, como cualquier otra, en distintas páginas de la revista dependiendo del contenido semanal. Un año más tarde, se transforma en una sección conocida como "Carvalho y yo" con unos contenidos similares a la anterior. Después, tras un tiempo de ausencia en Interviú, regresa el 9 de marzo de 1988 en el número 617 con una nueva colaboración semanal conocida como "Ultimatum". "Milenio" arranca, y sustituye a la anterior el 28 de mayo de 1998 en la forma conocida hasta su fallecimiento y en su última ubicación que era la contraportada interior de la revista. Ser la firma que cierra las publicación tiene una connotación editorial importantísima, como podrás comprender de ahí nuestro primer sentimiento de orfandad.

¿Cuál fue la principal aportación de MVM a Interviú?
Manolo Vázquez Montalbán aportó semanalmente a la revista una visión aguda, crítica e irónica sobre la realidad social y política. Sus análisis combinaban siempre un punto de vista forense de quien no se deja llevar jamás por modas o propagandas y tiene la hábil capacidad de descubrir para el lector matices y vértices que quizá se escapan a la falta de libertad. Para Interviú la firma de MVM era uno de los ejemplos más claros de la apuesta permanente por la libertad de información, una seña de identidad desde que Antonio Asensio creo esta cabecera en 1976. Además la presencia de MVM, así como de otros nombres imprescindibles en el periodismo y la cultura de estos últimos 27 años, ha demostrado y sigue demostrando que es factible combinar el análisis de fondo con un tratamiento más ligero de otros temas, de modo que el mensaje llegue a un público cada vez más amplio.

¿Cuál era su método de trabajo? ¿Elegía él los temas o los negociaba con ustedes?
A lo largo de la historia de Interviú, como ha comprobado, abordó diferentes secciones. Cuando se trataba de un tema de actualidad sobre el que publicábamos dos puntos de vista enfrentados (por ejemplo con Emilio Romero de alter ego), desde la revista se proponían diferentes posibilidades de contenido. Más tarde, cada firma -como sucede con todas las firmas de Interviú- escribía y argumentaba sobre el asunto con absoluta libertad. En la última etapa, "Milenio", MVM decidía libremente sobre qué escribir y nos remitía semanalmente su página. Debo confesar que siempre cumplió escrupulosamente los horarios de cierre. En ocasiones, con motivo de los viajes que realizaba para conocer de cerca asuntos calientes de la realidad internacional, la dirección de la revista y MVM hablaban sobre posibles enfoques de análisis, reportajes o entrevistas interesantes. Siempre hizo sugerencias originales y provechosas y jamás se negó a escribir con premura un nuevo artículo sobre algún tema candente, de última hora, o bien aportaciones para números extraordinarios. Solía llamarnos directamente a los directores cuando procedía a efectuar una viaje, pero de forma habitual y cotidiana eran las secretarias de redacción o los responsables de Edición quienes comprobaban si su texto había llegado a la redacción sin problemas.

¿Qué tipo de relación profesional tenía con la revista?
MVM era un colaborador de lujo cuyos escritos no tenían precio para cualquier publicación española.

¿Quién ha ocupado su lugar?
Aunque la noticia inesperada de su muerte fue recibida por todos como un auténtico mazazo la premura periodística nos obligó a buscar un sustituto con celeridad. Desde el primer momento pensé en Juan José Millás. Es una pluma rápida, ingeniosa, irónica, incisiva, ora realista ora onírica, e increíblemente moderna: un digno sucesor de la contraportada que encumbró Manolo. Su sección se llama "Papel Mojado".

¿Con cuál de sus columnas se quedaría?
Me siento incapaz de responder a esta pregunta porque carezco de los datos suficientes como para valorar sólo las páginas que corresponden a mi etapa en la dirección. En este sentido, me permitirás que resalté la última por tenerla un cariño especial: hablaba sobre las elecciones catalanas y nos llegó horas antes de su óbito.

¿Cómo valoran a MVM como periodista y como persona?
Cualquiera que haya seguido su trayectoria sabe que en MVM no se puede separar al periodista de la persona. Era un tremendo pozo de sabiduría aunque jamás presumiera de ella. Absolutamente libre e independiente, aunque siempre receptivo a escuchar opiniones contrarias. Irónico, mordaz, divertido en su aparente seriedad. Tímido, sencillo, cercano. Profundamente curioso y observador.

¿Existió algún tipo de problema de censura contra MVM en los primeros
años de Interviú?
Por lo que a mi me consta, ni al MVM ni a ninguno de los colaboradores de esta publicación, entonces ni a ahora, se les ha condicionado sus opiniones y menos censurar. En los primeros años de interviú, además, tanto la dirección como la propiedad de la empresa, eran conscientes de resultar molestos pero nunca ahogaron sus postulados.