ENTREVISTA CON LAUREANO BONET
Redactor de Solidaridad Nacional

Usted estudió Periodismo y Filosofía y letras con Manuel Vázquez Montalbán.
Sí, éramos compañeros de curso y muy amigos, incluso tengo fotos con él y con más gente, como con Eliseo Bayo un periodista que luego se exilio de España y que ha vuelto recientemente.
Los que éramos de familia pobre como Manuel Vázquez Montalbán y yo, íbamos a hacer prácticas en periódicos oficiales de la época, eran periódicos del régimen, llamado movimiento nacional. En Barcelona había dos: Solidaridad Nacional, que se editaba en Consell de Cent, diario matutino y la Prensa diario vespertino.


¿Coincidió con Vázquez Montalbán en Solidaridad Nacional?
No coincidí con él porque creo que cuando yo hice practicas allí, él estaba encarcelado. Yo empecé a hacer practicas en el año 1961. Colaboré un par de años, realicé más de un centenar de artículos, entre periodismo de calle y crítica literaria. Incluso hice una página universitaria semanal. Estuve de 1961 a 1962. Yo estaba muy metido en política. Formaba parte de un partido de izquierdas. Hice un reportaje donde defendía la candidatura no oficial. A partir de entonces me echaron, tuve muchos problemas políticos, incluso en el ámbito cotidiano y al cabo de una año me fui de España durante unos siete años, embarcándome en la docencia universitaria. Acabé la carrera, hice un doctorado en EEUU, en literatura española del siglo XIX y XX, me volví a Barcelona en el año 1971. En el 72 el Catedrático que fue casi como un padre para mí, José Manuel Elocua, me invitó a entrar en este departamento.


Volviendo a Solidaridad Nacional, usted entró en el periódico de prácticas?
Sí, sí, las prácticas eran para hacer en un verano. Había gente que nos quedábamos porque lo hacíamos bien y era una posibilidad para poder entrar en la profesión periodística, trabajar como periodista.


¿Eran pagadas las prácticas?
Sí, yo cobraba. Recuerdo que me daban doscientas cincuenta pesetas de aquella época, por articulo. Yo hacía muchas entrevistas literarias, por ejemplo tengo una entrevista Foix, a Camilo José Cela...


¿Vázquez Montalbán cuanto debía cobrar?
Lo mismo.


En el periódico ponía que se pagaban unas setenta pesetas por artículo.
Yo recuerdo doscientas cincuenta.


Incluso en prácticas.
Sí. Pero cuando él trabajaba yo aún estudiaba. El problema es que no coincidí con él, no sé quién debería de coincidir porque cada año entraba uno de practicas.


¿Nunca le hablo de su experiencia en Solidaridad Nacional?
Sí. Se le tomaba con mucha ironía porque era un periódico oficial, como una cosa simplemente para ganarse una pesetas, no le daba ninguna importancia.


Pues los primeros artículos que escribe se cuida de repasar toda la historia de Barcelona (de finales del XIX al XX) con muchísimo detalle. Son artículos muy eruditos con muchas fechas y muy trabajados. No parecen textos a los que no se les de importancia...
Es como si fuera una máscara aunque es cierto que era una persona que siempre trabajaba muy bien, tenía una gran capacidad mental e intelectual, pero no le daba mucha importancia porque trabajar en aquella época y en este periódico, no era para echar cohetes al aire. Había periódicos más importantes como La Vanguardia, El Noticiero Universal... Era un periódico que apenas se leía en Barcelona, era un diario oficial, pero tenía estas cosas interesantes, colaboradores, gente joven muy buena. El director del periódico era un falangista muy conocido, un gran escritor llamado Luis Santa Maria. Como estuvo encarcelado durante la guerra Civil aquí en Barcelona perdió un poco la razón. Creo que quedó marcado por la experiencia carcelaria. En la última época de la guerra civil, y con Franco lo sacaron a la calle y como era un falangista muy importante, a partir de entonces dirigió Solidaridad Nacional. Era un poco fantasmal, porque estaba un poco tocadillo, pero era un gran escritor. Murió no hace mucho tiempo, unos seis o siete años.


¿Desde cuando eran amigos usted y Vázquez Montalbán?
Desde que nos conocimos en la facultad, en el año 1957. En aquella época tuvimos una gran amistad, pero entonces yo me fui al extranjero, porque me encontraba muy incómodo en España y en Barcelona, así pase siete años en Gran Bretaña y en EEUU. Luego cuando volví, entré como asesor literario en Planeta durante un par de años.
En Planeta coincidimos: yo me encargaba de la Literatura inglesa y él la Literatura española. Pero ya habíamos coincidido en Planeta antes, cuando él salió de la cárcel, yo estuve una año y medio antes de irme al extranjero en el 63 y 64 en la Enciclopedia Larousse. Estábamos en un mismo despacho, éramos los archivadores de la enciclopedia.


¿Qué hacia él en la facultad?
Nos veíamos él y yo con un grupo de amigos en el bar y hacíamos tertulias por las tardes, leíamos libros, nos repartíamos libros, los comentábamos... Luego, con un catedrático que para nosotros era muy importante, José Maria Valverde, hicimos unos seminarios de escritura literaria los sábados por la tarde aquí abajo en el bar.


¿Cómo valoraría la amistad que tuvo con él?
Sobresaliente. Recuerdo sus textos que comentaba o leía en la facultad, en estas reuniones o estas tertulias. Él lo dijo antes de morir: cuando tenía dieciocho años tenía cuarenta años de pensamiento, no como yo que cuando tenía dieciocho años pensaba como uno de quince, psicológicamente hablando. Vázquez Montalbán era una persona extraordinaria.


Hábleme de los directores que tuvieron en Solidaridad Nacional.
José Luys Santa Marina era director oficial, Miguel Ángel Castiella era el subdirector, que de hecho era el que dirigía el periódico porque Santa Marina no tenía capacidad. Castiella estuvo un año y medio en Barcelona pero murió, murió por problemas del hígado. Además, había un redactor jefe que era profesor nuestro, que fue quien nos introdujo en Solidaridad.


José Fernando Aguirre...
Sí, fue una persona extraordinaria con una gran calidad humana y literaria. En aquella época, había muchos falangistas amargados, hubo una cierta disidencia por parte de algunos falangistas contra el régimen, gente que era mayor... él se encontraba incomodo pero tenía que vivir, y sobrevivir económicamente y era de una gran calidad humana, literaria e intelectual, y muy abierto a la gente joven.
Luego había otro redactor que era muy falangista, ortodoxo también de una gran calidad humana: Rafael Manzano, crítico de arte.


¿Por qué abandonó el periodismo usted?
Porque opté a la carrera universitaria, como profesor, aunque antes de irme de España, un gran periodista, Santiago Nadal, subdirector de La Vanguardia, me dijo si quería entrar en un nuevo periódico llamado Tele/eXprés. Este ofrecimiento coincidió con el del catedrático de Lengua Española y Catalana en la Universidad de Glasgow... Luego cuando volví a Barcelona hice de critico literario en La Vanguardia durante un tiempo, luego yo me decanté en la investigación académica.


¿ Y dejó para siempre el periodismo?
Sí. Lo encuentro un mundo muy poco profesional, poco serio, y más poco serio ahora que antes, ha ido decayendo. Aunque antes hubiera dictadura, había más calidad intelectual que ahora.